domingo, 27 de marzo de 2011

Biografía: InTeRnAdA

Internada era sólo una niña cuando perdió a sus padres. Como otros huérfanos, fue acogida por las Sacerdotisas del Templo de la Luna, quienes les dieron cobijo y les instruyeron en las artes sanatorias, preparándolos para una nueva lucha que sabían seguro tendría lugar en Azeroth. Llegó la adolescencia, Internada y varios amigos, ávidos de nuevas sensaciones, se adentraron en una rama hasta ahora prohibida para ellos, las artes oscuras. El mundo de los espíritus, las sombras y las ouijas desplazaron a las enseñanzas de protección y sanación. Todo su interés se centró en el aprendizaje de las ciencias ocultas. Tenían sed de venganza, organizaban salidas nocturnas del templo y asaltaban campamentos enemigos cercanos arrasando con lo que encontraban a su paso. Las emboscadas se sucedían noche tras noche, mataron muchos inocentes, humildes artesanos que huían de los estragos que producía la guerra en sus ciudades. Tardó varios años en darse cuenta de que ese no era el camino, no era lo que le habían enseñado, así no honraría la memoria de sus padres… Abandonó el Templo, se fue sin más un día como cualquier otro y, tras varias semanas vagando por el reino de Kalimdor, decidió emprender una nueva vida en los Reinos de Este. Tras buscar alojamiento en Ventormenta decidió ir a la posada a echar un trago, quería celebrar el comienzo de su nueva vida. Entró y vio a un grupo muy peculiar, un dranei preparando litros y litros de hidromiel a pesar de no poder sostenerse ya en pié, dos elfos echando pulsos para demostrar su hombría, un par de gnomos midiendo su altura con una tiza en la pared del fondo… Internada esbozó una sonrisa.

Internada en la Armeria

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